Biografia

Carlos Lorenzo Hidalgo, nació en Alicante en 1984 y desde sus primeros años el arte formó parte de su vida. Creció entre maderas, herramientas y el aroma del taller de carpintería de su padre, un espacio que despertó en él la pasión por el trabajo manual y la creación tridimensional. Allí aprendió de tallistas y ebanistas, absorbiendo técnicas y destrezas que más tarde integrarían su lenguaje escultórico.

Licenciado en Bellas Artes por la Universidad Miguel Hernández de Elche, en la Facultad de Altea, se especializó en escultura, disciplina en la que desarrolló una sólida formación académica y conceptual. Durante sus años universitarios, combinó sus estudios con trabajos como escultor en empresas de tematización y producciones cinematográficas en los estudios de la Ciudad de la Luz de Alicante. Este contacto temprano con proyectos profesionales de gran escala amplió su visión artística y le permitió colaborar con reconocidos artistas y artesanos.

Su obra se desarrolla principalmente en su estudio en Alicante, epicentro de su investigación personal y creación escultórica. Aunque trabaja con mármol, metales fundidos y madera, su práctica permanece abierta a cualquier material que sirva al concepto y a la emoción de la pieza. Cada proyecto es, para él, una exploración de formas, volúmenes y texturas, un diálogo entre el material y la sensibilidad humana.

Además de su trabajo en el taller, Carlos participa en simposios internacionales de escultura, espacios que le permiten intercambiar ideas con artistas de todo el mundo y enriquecer su visión a través de experiencias multiculturales. Su obra ha sido reconocida en diferentes concursos, entre los que destaca el proyecto del monumento en homenaje a las víctimas del COVID-19, y cuenta con instalaciones permanentes en nueve países.

Paralelamente, desarrolla colaboraciones como artista freelance para proyectos de gran escala en parques temáticos y espectáculos europeos, incluyendo Disneyland, Legoland, Puy du Fou, DreamWorks, Ferrari Land, Europa-Park, Parc Astérix y Tomorrowland, donde su capacidad de combinar técnica, narrativa y estética alcanza un nivel profesional de primer orden.

La trayectoria de Carlos refleja un equilibrio entre rigor técnico, sensibilidad artística y exploración formal, configurando un lenguaje escultórico personal que dialoga tanto con el espectador como con el espacio en el que se inserta.